Por Blanca Padilla
Registrar las experiencias, escribir acerca de lo que nos
pasa, este fue el tema en torno al cual giró la ponencia de Alfredo Pérez Díaz durante
una reunión de mediadores de Salas de Lectura y personas encargadas de atender
Paralibros que tuvo lugar, la tarde de este viernes, en el auditorio del
Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).
Pérez Díaz, mediador de Salas de lectura que en 2011 obtuvo el Premio Nacional
“México Lee” por la narración de sus vivencias con la lectura: La lectura y yo, él mismo se ha impuesto
la escritura como una forma más de conocer el mundo, de apropiárselo y de
compartirlo.
Sinceridad y naturalidad, aconsejó este indígena chol a la
hora de plasmar por escrito nuestras experiencias. También recomendó no ignorar
u ocultar los accidentes o malas experiencias. Al contrario, pidió resaltarlas porque
es precisamente en lo inesperado, en lo inusitado donde se puede hallar la
riqueza de una vivencia.
“De lo que nos sale mal podemos aprender mucho”, recalcó Pérez
Díaz al narrar que a la sala de lectura que abrió en su pueblo, cuando recién se integró al Programa Nacional de Salas de Lectura, no iba nadie.
“Entonces registré lo que me desesperaba y mis escritos eran
pesimistas. Después, comencé a salir a las comunidades y en ellas fui
descubriendo narradores natos entre los niños. Yo quedaba maravillado. Narraban
en chol, no sé si lo hacen igual en español, pero en chol lo hacían de una manera extraordinaria.
Ahí comencé a registrar las cosas que me emocionaban”, comentó.
Cuando el tiempo pasó y los niños estaban más familiarizados
con la lectura, Alfredo Pérez Díaz pudo entonces registrar experiencias muy
especiales, ya no suyas sino de otros, de los lectores que él había convocado,
como cuando algún niño se conmovía con una lectura.
Otro de los consejos de Pérez Díaz fue escribir sobre lo que leemos, cuestionar a los autores y hacer anotaciones sobre lo que nosotros pensamos de lo que ellos dicen, cómo nos toca su idea del mundo, de acuerdo con nuestras propias experiencias.
Actualmente
Pérez Díaz vive en la ciudad de México donde hace estudios especializados y
abrió la sala de lectura La Nana, la primera Sala de Lectura Intercultural que
opera en el Centro histórico de la Ciudad de México.
No hay aquí todavía la gran cantidad de lectores, confesó,
pero explicó que para conseguir que los haya están dándose a conocer en otros
espacios como la Plaza de la Santa Veracruz y el mercado Dos de Abril.
Luego de esta interesante charla, Alfredo Pérez Díaz se
llevó el reconocimiento de los demás mediadores que asistimos a esta reunión presidida
por el director de Promoción Editorial y Fomento a la Lectura, Erick Jiménez,
el coordinador Nacional del Programa Salas de Lectura, Jesús Heredia y el
coordinador nacional del Fondo Especial de Fomento de la Lectura, Héctor
Jiménez.
En esta misma oportunidad, quien opera como enlace de Salas
de Lectura en el Distrito Federal, Adriana Díaz, hizo entrega a cada uno de los
asistentes, de una importante dotación de libros para ampliar el acervo de las
salas que operan en el Distrito Federal y el área metropolitana.
De esta suerte, algunos de los nuevos títulos que
encontrarán próximamente en su Sala de Lectura más cercana son:
· La gran carrera, de Nathan Kumar Scott
· El coloquio de los pájaros, de Peter
Sís
· Sábado, de Alfonsina Storni
· Poemas y canciones, de Roald Dahl
· Las lechucitas, de Martin Waddell
· El señor de las moscas, de William
Golding
· La Metamorfosis, de Franz Kafka
· Cien años de soledad, de Gabriel García
Márquez
· Pedro Páramo y El llano en llamas, de
Juan Rulfo
· La tacopedia, Enciclopedia del taco
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